La base: si no ordenas tu capítulo de resultados, todo lo demás se rompe
Antes de escribir conclusiones, discusión o recomendaciones, tu capítulo de resultados debe estar ordenado. En tesis cuantitativas, el orden suele ser simple: primero se presenta la prueba de normalidad para justificar si se usarán pruebas paramétricas o no paramétricas; luego se presentan las pruebas de hipótesis (por ejemplo, Spearman cuando los datos no son normales); y finalmente se incluye una lectura breve por cada hipótesis.
Este punto es clave porque no se trata de “pegar tablas”, sino de construir un argumento metodológico: por qué elegiste esa prueba, qué resultado arrojó y qué significa dentro de tu investigación.
Error 1: confundir “lectura de resultados” con “conclusión”
El error más frecuente es creer que la conclusión es repetir el resultado estadístico. Por ejemplo, escribir que “existe una relación positiva y significativa” y dejarlo ahí. En realidad, la conclusión debe responder: ¿qué significa eso para el problema investigado?
Una relación positiva y significativa no es el final, es el inicio de la interpretación. El tesista debe explicar qué implica en términos reales para el contexto del estudio. En otras palabras, no basta con decir que se acepta una hipótesis; debes explicar qué te revela ese hallazgo sobre la realidad que investigaste.
Además, una tesis bien estructurada exige una conclusión por cada objetivo. Si tienes un objetivo general y cuatro específicos, deberías tener cinco conclusiones, cada una construida desde la interpretación de su respectiva hipótesis.
Error 2: escribir discusión sin comparar con investigaciones previas
La discusión no existe para repetir tus conclusiones. Su función es comparar tus resultados con la literatura. En la práctica, la discusión responde preguntas como: ¿mis resultados coinciden con investigaciones anteriores?, ¿son más altos o más bajos?, ¿por qué podrían variar?
Aquí entran los antecedentes. Si tu investigación arroja una correlación de 0.81, es probable que otro estudio haya encontrado 0.95 o quizá 0.60. La discusión no se trata de “quién tuvo mejor resultado”, sino de explicar por qué existen diferencias: población distinta, instrumentos distintos, contexto distinto, dimensiones diferentes o incluso cambios temporales.
También es válido que algunos antecedentes no concuerden. Si encuentras un estudio donde no hay relación y en el tuyo sí existe, eso se convierte en material valioso para discutir el impacto del contexto, la población o la forma de medir.
Error 3: recomendaciones vagas que no sirven a una empresa real
La parte más observada en sustentaciones, y la más subestimada por los tesistas, es la de recomendaciones. Aquí se nota si realmente entendiste tu investigación o si solo ejecutaste una prueba estadística.
Una recomendación como “mejorar la calidad del servicio” suele ser considerada ambigua. Las recomendaciones deben ser accionables, específicas y conectadas con tus hallazgos. Para lograrlo, conviene pensar en un ejercicio mental simple: “si yo fuera gerente y te pagara por este estudio, ¿qué esperaría que me entregues?”
Ese cambio de enfoque obliga a dejar la generalidad y pasar al detalle. No solo el “qué”, sino también una idea del “cómo”. Y es precisamente esta parte la que suele marcar la diferencia en sustentación, porque demuestra criterio profesional, no solo capacidad académica.
Un enfoque poco usado, pero muy poderoso: usar FODA para construir recomendaciones
Muchos ven el FODA como una tarea universitaria aburrida, pero en una tesis aplicada puede convertirse en una herramienta estratégica para recomendaciones. Cuando se utiliza bien, ayuda a pensar fuera de la caja: amenazas, oportunidades, debilidades y fortalezas que se relacionan con tus resultados.
Esto no significa hacer un FODA por cumplir. Significa usarlo para sostener recomendaciones. Por ejemplo, una debilidad puede justificar una recomendación de automatización o estandarización. Una amenaza puede justificar una recomendación preventiva. Una oportunidad puede justificar una mejora para aprovechar tendencia del mercado. Este enfoque, además, puede presentarse como anexo y convertirse en un diferencial en tu defensa oral.
Conclusión
Tener resultados estadísticos no significa tener una tesis terminada. La etapa final se gana cuando el tesista transforma números en interpretación, interpretación en conclusiones, conclusiones en discusión comparada con antecedentes y recomendaciones accionables que demuestran criterio profesional.
En LinGo Consulting trabajamos esta parte con mucha intención porque es donde se define la sustentación: el jurado no evalúa solo tus tablas, evalúa tu capacidad de explicar qué significan, por qué importan y qué se debe hacer con esos hallazgos.
Fuente
Artículo desarrollado a partir del análisis de asesorías de tesis realizadas en el programa de LinGo Consulting, con fines educativos y formativos